17 de marzo de 2012

Susanito

Conociste a un tipo. Supongamos que es de esos que te gustan a vos: obstinado, discutidor, culto, mucha labia, elocuente, inteligente y bla bla bla (siempre pienso lo simple que hubiese sido mi vida si me calentaran los tipos mundanos, de conversación sencilla; un macho alfa de pizza, birra y fútbol, nada extraordinario). Cuando lo conocí, me llamó la atención. Me gustó. Pero... me dejó de gustar. Como suele pasarme. Cuestión que esta noche me invitó a cenar y no sé cómo decir que no. 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Oh! querida! ahora quiero saber que paso! y cuando vayas a uruguay avisame vos que yo estoy yendo seguidito!