Tengo unos vecinos músicos y jipis con los que, antisocial como soy, interactúo poco y nada, como con el resto de mis vecinos. Tienen buena onda y siempre me invitan a tomar cerveza, a las zapadas, etcétera... pero yo nunca voy. A uno lo conozco desde que éramos chicos (fuimos al mismo secundario), pero no hemos tenido más que uno u otro cruce de saludos y nada más.
Resulta que anoche llegué de laburar y estaba tomando unos mates mientras editaba un libro en la notebook y golpean la puerta. Me levanto, pregunto quién es y me dicen «el vecino». Le reconocí la voz, es muy particular, y me resultó pelotudo que me dijera "el vecino" y no el nombre, a ver... no somos amigos, no tenemos una relación, pero nos conocemos de toda la vida, podrías decirme «soy Fulano», ¿no? En fin... abrí la puerta y estaba apoyado en el marco, muy cerca de mi propiedad (?) para mi gusto y en pose seductora.
Sin dejar de mirarme me dijo que lo disculpara por la hora, pero que me sintió llegar, vio la luz prendida y pensó en pedirme un cigarrillo porque se había quedado sin y el quiosco había cerrado. Yo no soy fácil de incomodar, pero de no habernos puesto ni siquiera una sola vez a charlar, de repente lo tenía a centímetros y me puso nerviosa. Le di un cigarrillo. Se me quedó mirando sin decir nada y me sonreía. Era una situación rara porque yo estaba dentro de casa y tenía la puerta con una mano como diciendo «bueno, ya está, chau», pero el no se movía ni dejaba de sonreír y yo no podía cerrar la puerta y la situación se me hacía interminable.
De repente, revoleando los ojos como señalando el interior de mi casa con la vista, me dice «¿Qué estás haciendo?». Me quedé como idiotizada un instante y le digo «Tengo que terminar un laburo». Era mentira, pero me salió automáticamente. Me dice «¿segura?», como si hubiese adivinado que le estaba mintiendo, lo cual me puso más nerviosa. Le dije «sí, segura» y me dice «estoy solo tocando la guitarra, ¿no querés venir a tomar una cerveza? Para devolverte el favor». Cuestión que mientras yo le decía que gracias, pero que no podía porque tenía que trabajar y él me decía que era un rato nomás y bla bla bla, me percaté de que me estaban transpirando las manos y cuando me transpiran las manos está todo mal porque significa que me siento acorralada como un animalito y que te tiro el zarpazo de un momento a otro.
La cuestión es que me terminó diciendo que era una lástima que no pudiera, pero que entendía que estuviera laburando y que le encantaría que aceptara tomar una cerveza con él uno de estos días. Le dije que «sí, otro día, quizás», él se quedó sonriendo, le cerré la puerta y me fui a dormir.
Los seres antisociales no comprendemos esos mecanismos de conducta. Muy loco todo.
Los seres antisociales no comprendemos esos mecanismos de conducta. Muy loco todo.
1 comentario:
no te das una idea como te entiendo. es como si la adolescencia a veces nos agarre de vuelta.
al final no es nada pero una se comporta como una boluda por 15 min. que paraa minas como nosotras, es una eternidad
Angie (no tenia ganas de entrar a gmail)
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